Vela Suksma

21,50 

Inspirada en mi reciente viaje a la isla de Bali, esta vela nace como un tributo a su profunda espiritualidad, su calidez humana y la belleza de sus paisajes y tradiciones. Durante dos semanas recorrí templos entre arrozales, compartí sonrisas con los locales, probé su cocina vibrante y me sumergí en el ritual diario que da sentido a su vida: la ofrenda. De esa experiencia nace Suksma, una vela inspirada en las ofrendas balinesas (canang sari), símbolo cotidiano de conexión entre los humanos y lo divino. Estas pequeñas ofrendas, hechas con flores, arroz y varillas de incienso, se colocan cada mañana en hogares, templos y calles como una forma de agradecer y mantener el equilibrio entre los espíritus buenos y malos, lo visible y lo invisible.

La fragancia de Suksma combina la flor frangipani —la más representativa de Bali, asociada con la espiritualidad y el renacer— con notas florales tropicales y el suave aroma del sándalo, el incienso que impregna los templos y las ofrendas. Este aroma te envuelve en la calma y profundidad que se respira en la isla.

Como en las ofrendas reales, cada vela Suksma incluye de regalo una varilla de incienso de sándalo que puedes clavar directamente en la cera, recreando el gesto simbólico de los rituales balineses. Al encenderla, no solo iluminas tu espacio, sino que enciendes un acto de agradecimiento.

El envoltorio está inspirado en la tela balinesa tradicional poleng, compuesta por cuadros blancos y negros. Este patrón no es decorativo: representa el equilibrio universal entre los opuestos.

El blanco simboliza los espíritus buenos, la pureza y la luz.

El negro representa los espíritus malignos, la oscuridad y el caos.

El gris, resultado de su fusión visual, refleja el equilibrio, la armonía necesaria entre las dos fuerzas.

En la cultura balinesa, esta tela se coloca alrededor de estatuas sagradas y árboles antiguos, recordándonos que todo en la vida es dual y que el equilibrio es sagrado.

Suksma no es solo una vela: es una ceremonia íntima de gratitud, una pausa consciente para agradecer, armonizar y reconectar contigo misma y con lo sagrado que te rodea. Espero poder llevar a vuestras casas un pedacito de esta extraordinaria experiencia.

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Inspirada en mi reciente viaje a la isla de Bali, esta vela nace como un tributo a su profunda espiritualidad, su calidez humana y la belleza de sus paisajes y tradiciones. Durante dos semanas recorrí templos entre arrozales, compartí sonrisas con los locales, probé su cocina vibrante y me sumergí en el ritual diario que da sentido a su vida: la ofrenda. De esa experiencia nace Suksma, una vela inspirada en las ofrendas balinesas (canang sari), símbolo cotidiano de conexión entre los humanos y lo divino. Estas pequeñas ofrendas, hechas con flores, arroz y varillas de incienso, se colocan cada mañana en hogares, templos y calles como una forma de agradecer y mantener el equilibrio entre los espíritus buenos y malos, lo visible y lo invisible.

La fragancia de Suksma combina la flor frangipani —la más representativa de Bali, asociada con la espiritualidad y el renacer— con notas florales tropicales y el suave aroma del sándalo, el incienso que impregna los templos y las ofrendas. Este aroma te envuelve en la calma y profundidad que se respira en la isla.

Como en las ofrendas reales, cada vela Suksma incluye de regalo una varilla de incienso de sándalo que puedes clavar directamente en la cera, recreando el gesto simbólico de los rituales balineses. Al encenderla, no solo iluminas tu espacio, sino que enciendes un acto de agradecimiento.

El envoltorio está inspirado en la tela balinesa tradicional poleng, compuesta por cuadros blancos y negros. Este patrón no es decorativo: representa el equilibrio universal entre los opuestos.

El blanco simboliza los espíritus buenos, la pureza y la luz.

El negro representa los espíritus malignos, la oscuridad y el caos.

El gris, resultado de su fusión visual, refleja el equilibrio, la armonía necesaria entre las dos fuerzas.

En la cultura balinesa, esta tela se coloca alrededor de estatuas sagradas y árboles antiguos, recordándonos que todo en la vida es dual y que el equilibrio es sagrado.

Suksma no es solo una vela: es una ceremonia íntima de gratitud, una pausa consciente para agradecer, armonizar y reconectar contigo misma y con lo sagrado que te rodea. Espero poder llevar a vuestras casas un pedacito de esta extraordinaria experiencia.

Información adicional

Dimensiones 8,5 × 21,5 × 4 cm

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